| |
Los
inicios de esta fábrica se remontan al año 1883, cuando
Alfonso Gourié pensó instalar una industria que procesase
la producción de la caña de azúcar.
El edificio fue construido por el maestro mampostero Manuel Aguiar, autor
de numerosas viviendas en la Villa. Del conjunto resalta la chimenea de
ladrillos, uno de los pocos modelos conservados en la Isla. La maquinaria
azucarera procedía de Glaswow (Escocia). De espectacular, se calificó
por los cronistas, el desembarco de la maquinaria y su traslado hasta
Arucas. En total, se necesitó cinco días para cubrir el
trayecto del Puerto de La Luz hasta la Villa.
El 9 de agosto de 1884 se inaugura la "Fábrica" en medio
de una enorme alegría entre la población, pues garantizaba
el sustento de muchas familias. Diez años más tarde, se
adquirió una dinamo y materiales eléctricos para el alumbrado.
Hacia 1909, los propietarios de la Fábrica de San Pedro adquirieron
un nuevo alambique Sistema Guillaume, procedente de la Casa Egrot y Grangé
de París, que aumentó la producción de aguardiente.
Esta vez los planos del edificio en que se instalaron las máquinas,
corrieron a cargo de Antonio Rodríguez Uribe.
Años de penuria llegaron en 1920. Por esta época la industria
tuvo que cerrar sus puertas. La vieja maquinaria azucarera fue desmontada
y vendida. Sin embargo, la Destilería de San Pedro quedó
intacta. Veinte años después, la industria se consolida
nuevamente y aumenta sus ventas gracias al ingenio de Alfredo Martín
Reyes, que hace que aparezca
el producto estrella de "La Fábrica", El Ron Arehucas.
En 1965 la "Fábrica" resurge bajo el nuevo nombre de
la entidad mercantil "Destilerías Arehucas, S.A.".
La Fábrica cuenta en la actualidad con una de las bodegas de ron
más importantes de Europa, con 6.000 barricas de roble americano,
en las que se almacenan los exquisitos aguardientes Arehucas, auténtica
garantía de calidad para los productos. Junto a la bodega se encuentran
los trenes de embotellado capaces de preparar 12.000 y 20.000 botellas
a la hora respectivamente. La sala de degustaciones es el perfecto final
para el visitante que se acerca a las magníficas instalaciones
de las Destilerías Arehucas.
Ermita
de San Pedro
En un lateral del complejo industrial, se alza la pequeña ermita
de San Pedro Apóstol. El origen de esta construcción se
sitúa en 1724, fecha en la que se levantó, siguiendo las
pautas arquitectónicas de la edificada en La Goleta por Juan Mansel
(1521-1525), que ya por aquel entonces se encontraba en ruinas.
Esta segunda ermita dedicada a San Pedro, fue dotada de su correspondiente
santo, que se instaló en una hornacina. Luego, numerosos episodios
de abandono, restauración y nuevos abandonos se sucedieron a lo
largo del siglo XVIII y XIX. Parece ser que en el primer cuarto del presente
siglo, la ermita perdió su artesonado mudéjar. Por fin,
en 1971, Destilerías Arehucas compró los solares adyacentes
y la ermita, que contaba sólo con las paredes. En 1975, comienzan
los trabajos de restauración a cargo de Manuel González
Almeid a.Intervinieron
como maestro albañil, Guillermo García y como maestros canteros,
Lázaro Mateos y Manuel Henríquez.
En su interior puede contemplarse, además, un monumental tríptico,
inspirado en el que antaño había poseído su antecesora
en La Goleta. Según el modelo flamenco, se representa a San Pedro
en el centro y a los lados a los apóstoles, San Pablo y San Andrés,
encontrándose en la parte superior el "Descendimiento de Cristo".
En las puertas con que se cierra dicho retablo aparecen San Joan y Santa
Mª Egipcíaca. A los lados de la imagen central, de rodillas
se sitúan los posibles donantes, D. Juan Mansel y su esposa Dª.
María de Santa Gadea. Las obras fueron efectuadas por los pintores
restauradores Julio M. García Rueda y Pilar Leal Nogueras.
PARA
MÁS INFORMACIÓN VISITE LA WEB:
www.arehucas.com
 
|