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El
impulso urbanizador y constructor de Arucas a partir de la segunda mitad
del siglo XIX fue producto de la riqueza proveniente del cultivo de la
cochinilla. En 1868, durante la revolución de septiembre, se derruyó
la Ermita de San Sebastián - San Pedro, liberando un solar donde
se construiría más tarde - entre 1875-1882 - el Ayuntamiento,
el Mercado y la nueva Plaza cívica. Ya en la última década
del siglo se realineó la calle Real (con un proyecto que coincide
con el nombramiento de Arucas como Ciudad en 1894), sustituyéndose
buena parte de las casas terreras que allí se encontraban por casonas
"de principal"; esta vía siguió abriéndose
a lo largo de la actual calle Francisco Gourié, en lo que fue el
único proyecto urbano conocido del siglo XIX. Los grandes y bellos
edificios que hoy vemos a lo largo de ambas vías se erigieron en
un tiempo muy corto, al amparo de la riqueza azucarera - que ya hemos
visto que se prolongó hasta 1910 -. Es en ese momento cuando se
produjo en gran parte la imagen actual de Arucas y que ha merecido su
declaración como Casco Histórico - Artístico (10
Diciembre 1976).
 
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