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La
costa de Arucas tiene en el barrio de Bañaderos su imagen más
agrícola a la vez que marinera. Los cultivos de plataneras, ahora
más distantes de la primera línea del mar, se extienden
aún hacia el interior salpicando el paisaje con su verdor característico.
Los pescados y mariscos reinan en la mesa de restaurantes y alguna terraza
en una variada oferta de lapas y mejillones, salmonetes y cabrillas fritas,
rodajas de mero a la plancha, abae a la espalda y, menos frecuentes en
el plato pese a su presencia a ciertas profundidades de las aguas canarias,
la carne de tiburón, aquí en tacos fritos y con mojo verde,
por ejemplo.
La caña de azúcar que se cultivaba en Las Vegas y otros
lugares del municipio dio lugar, en 1883, a la fábrica de ron,
"Destilerías Arehucas", para procesar la caña
y convertirlo en ron, bebida que ha pasado a formar parte de la vida del
grancanario cualquiera que sea su municipio de residencia.
Inaugurada en 1884, la fábrica que inició su andadura como
"Destilería de San Pedro", se convirtió en 1965
en "Destilerías Arehucas". Su producción en la
actualidad es más variada que la de sus orígenes, pues a
los clásicos rones blanco y dorado, se han unido otros de gama
alta como los siete, doce y veinte años, además de otros
licores como los de plátano, cacao y bienmesabe.
El cultivo de la materia prima prácticamente ha desaparecido de
la isla, pero la fábrica es propietaria de una finca en la que
aún la obtiene en una zafra que dura tres meses, en marzo, abril
y mayo. Aunque el destilado de caña que consume Arehucas para elaborar
sus rones procede en la actualidad de Sudáfrica, cultivan su propia
caña en Las Vegas, entre el casco y Visvique, con una producción
anual de 300.000 kilos (con un rendimiento óptimo, son 30.000 litros
de aguardiente), le permite obtener un bouquet que da personalidad a los
rones de gama alta, en particular de los siete y los doce años.
Durante todo el año, personal de la empresa se encarga del cuidado
de la finca hasta que, en época de zafra, se realiza el corte de
la caña ya grande. Primero se le quita la hoja, lo que se llama
descogollar, para cortar a continuación el pelo que es lo que se
muele hasta obtener bagazo, que se desecha, y guarapo o jugo de la caña,
que se destina a fermentación hasta lograr un líquido de
unos seis grados de alcohol que se destila. Este destilado de caña
es lo que se convertirá, después de su pase por barricas
de roble, en ron.
 
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