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El
fenómeno natural más relevante lo constituye el volcán
de Arucas (Montaña de Arucas), cuyas emisiones cubrieron hace 300.000
años un tercio del municipio. Sus coladas se extendieron desde
el cráter, situado a 412 metros de altura, hacia el litoral, haciendo
retroceder al mar y creando pequeños cabos, como el de la Punta
de Camello, cerca de El Puertillo. Un acontecimiento que originó
a su vez la formación de una potente zona sedimentaria de gran
interés agrícola: La Vega de Arucas.
El municipio de Arucas aún ofrece la posibilidad de contemplar
algunos rincones que conservan parte de su antigua belleza natural como
son el Barranco de Los Palmitos y el Lomo de Riquiánez. El palmeral
de Los Palmitos, que da nombre al barranco, convierte este lugar en un
rincón ciertamente atractivo, en el que destaca la esbelta silueta
de nuestra palmera canaria.
En el borde oriental del municipio se encuentra el Lomo de Riquiánez
que formó parte del antiguo Bosque de Doramas. Asimismo, constituyó
posiblemente una excelente atalaya de observación y defensa para
la población aborigen antes de la Conquista.
Por otro lado, la costa de Arucas ocupa una posición central en
el litoral norte de Gran Canaria. Su trazado es sinuoso y recortado, con
una longitud aproximada de 14 Km. Se encuentra seccionada por la desembocadura
de varios barrancos. Esta franja litoral presenta, hasta la cota de los
100 metros sobre el mar, una fisonomía de plataforma levantada
que le confiere un carácter predominantemente acantilado.
 
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