Descargar callejero .pdf

Bañaderos
Cruz de Pineda
El Cerrillo
El Guincho
El Hinojal
El Hornillo
El Puertillo
El Trapiche
Fuente del Laurel
Hoya de la Campana
Hoya de San Juan
Hoya del Cano
Hoya López
Juan XXIII
La Dehesa
La Fula
La Goleta
La Hondura
La Hoya Ariñez
La Montañeta
Las Hoyas del Cardonal
Los Castillejos
Los Castillos
Los Portales
Montaña de Cardones
San Andrés
Santidad
Tinocas
Trasmontaña
Visvique

HABITANTES: 1984

Iglesia de Nuestra Sra. del RosarioEste sector constituyó el segundo núcleo poblacional de Arucas y la sede de los ingenios azucareros. Sin duda, hoy en día se valora el hecho de que tanto El Cerrillo como la Goleta han sido la cuna de muchos librantes, prueba de ello es la existencia de canteras en la zona, así como las denominaciones de las calles utilizando la jerga de esta profesión o el nombre de algún labrante. También sobresale por su patrimonio etnográfico, principalmente el asociado a la utilización del agua como acequias, cantoneras, lavaderos públicos, las Presas del Pinto – construidas por la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas en los siglos XIX y XX, etc.; todos estos elementos realizados con piedra de Arucas. En este sentido, los molinos harineros son representativos de estas localidades. En el siglo XIX estos molinos de gofio, que se movían por la fuerza de las aguas de la Heredad, tomaron un auge considerable, contabilizándose un total de nueve en Arucas y Firgas.

Cristo de la Salud

De la misma forma, merece mención el patrimonio artístico de estos dos barrios. La singularidad de la Ermita del Cristo de la Salud, situada en la Plaza del Calvario es única en el municipio. Según el cronista Juan Zamora Sánchez, su historia comienza con el retorno, a inicios del siglo XVII, de una familia procedente de estos contornos que había emigrado a América. Regresaron al lugar portando una hermosa imagen de un Cristo Crucificado, que despertó entre los vecinos una fervorosa devoción, pues se le había atribuido ciertos milagros. Esto hizo que entre ellos cundiera la idea de erigir una ermita en la que pudieran rendir digno culto al que llamaban ya, Señor de la Salud. Esta misteriosa imagen barroca, realizada con madera de cedro, se caracteriza por la dureza de sus facciones y por su cuerpo enjuto pero recio. Destaca también la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario realizada por los librantes aruquenses, colocándose la primera piedra en 1946.